Hace casi 10 años, participé en la olimpiada matemática de Cantabria.
Recuerdo que me hizo mucha ilusión. Es muy curioso. Ya que nunca fui muy buena en mates.
Estaba aún en el cole, en 2º de la E.S.O y la profesora nos propuso ir a la Olimpiada matemática de Cantabria, ella se lo dijo solo a algunos de la clase, “los buenos”, como se solía decir.
Como podéis suponer a mi ni me nombró, pero fui y le dije que yo también quería ir. Confieso que intentó desanimarme en mi intento. Mi cole era el de las monjitas, el de los listos, claro y no podían permitirse ningún fallo, ya que el colegio público llevaría a los mejores. Teníamos que quedar muy bien.
Al final fui, me acuerdo que mi padre me llevó en coche un sábado por la mañana. Fue en la Universidad de Cantabria, en la facultad de educación en concreto, era la primera vez que entraba y me fascinó.
Quien me iba a decir que después de 8 años iba a estar cursando esos estudios a casi 300 kilómetros.
Debí de sacar un 0 pero no me arrepiento de ir.
Al ver este video en la red, he recordado mi experiencia y me llama mucho la atención como estos niños resuelven los problemas.
Lo hacen real.
Os diré que el problema de las garrafas me lo preguntaron hace casi 10 años porque no se me olvida.El de los palillos también. No se parece que fuera el mismo examen. Y por cierto no lo supe hacer.
Es estupendo que estos niños luego, hicieran y comprobaran lo que se les pidió en el examen y así comprobar cómo lo hicieron. Yo nunca lo supe, solo nos dijeron que no pasábamos a la fase nacional. Pero ni yo ni ninguno de los alumnos “buenos”
No se, tal vez el problema no era nuestro y mis compis expertos en hacer ejercicios, al igual que yo, tampoco supieron resolver problemas.
Escrito por ruthpiqueroriveiromdi
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